Ser trans en México: entre el reconocimiento de derechos y la violencia que persiste

  • Aunque la identidad de género ha ganado reconocimiento jurídico y social en distintas entidades del país, las personas trans continúan enfrentando discriminación, barreras institucionales y una alarmante ola de violencia.

La identidad de género forma parte de la experiencia personal de cada individuo. En el caso de las personas transgénero, esta identidad no coincide con el sexo que les fue asignado al nacer, una condición que no representa una enfermedad ni requiere ser “corregida”, sino comprendida y respetada.

En el caso de las personas transgénero, esta identidad no coincide con el sexo que les fue asignado al nacer, una condición que no representa una enfermedad ni requiere ser "corregida", sino comprendida y respetada.
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El término transgénero engloba a las personas cuya identidad, expresión o comportamiento de género difiere de las expectativas sociales asociadas al sexo asignado al nacer. La identidad de género se refiere a la vivencia interna de ser hombre, mujer o de identificarse de otra manera, mientras que la expresión de género comprende la forma en que cada persona comunica esa identidad mediante su apariencia, vestimenta, comportamiento, voz o características físicas. https://infanciastrans.org/biblioteca/

Especialistas señalan que no todas las personas cuya expresión de género rompe con los estereotipos se identifican como trans, por lo que es importante evitar generalizaciones y respetar la forma en que cada persona define su identidad.

Sexo y género: conceptos distintos

El sexo corresponde a características biológicas, como los cromosomas, las hormonas y la anatomía, y suele asignarse al momento del nacimiento.

El género, en cambio, está relacionado con los roles, conductas y expectativas construidas socialmente sobre lo que se considera masculino o femenino. Estas normas varían entre culturas y épocas, influyendo en la manera en que las personas se desarrollan e interactúan dentro de la sociedad.

En el caso de las personas transgénero, esta identidad no coincide con el sexo que les fue asignado al nacer, una condición que no representa una enfermedad ni requiere ser "corregida", sino comprendida y respetada.
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No existe una única forma de reconocer que una persona es trans. Algunas identifican desde la infancia que su identidad no corresponde con el sexo asignado al nacer, mientras que otras lo descubren durante la adolescencia o incluso en la edad adulta.

Para algunas personas este proceso puede estar acompañado de confusión, vergüenza o dificultades para adaptarse a las expectativas sociales. Otras experimentan una profunda inconformidad con sus características sexuales o con el rol de género impuesto, motivo por el cual algunas optan por tratamientos de afirmación de género.

La transición es diferente para cada persona

La transición de género no sigue un mismo camino para todas las personas. Puede incluir cambios sociales, como modificar la forma de vestir, utilizar un nuevo nombre o cambiar la documentación oficial, además de tratamientos hormonales o procedimientos médicos, dependiendo de las decisiones y necesidades de cada individuo.

Especialistas recomiendan que quienes inicien este proceso cuenten con acompañamiento de profesionales de la salud mental con experiencia en atención afirmativa, además de redes de apoyo y organizaciones de la comunidad trans.

Cuando un niño, niña o adolescente expresa inconformidad con el género asignado, especialistas aconsejan escucharle y brindar apoyo en lugar de intentar modificar su comportamiento.

También sugieren que madres, padres y personas cuidadoras trabajen de manera conjunta con escuelas y profesionales de la salud para garantizar ambientes seguros y libres de discriminación.

Obligar a una persona menor de edad a actuar conforme a estereotipos de género puede afectar su bienestar emocional.

Claves para combatir la discriminación y avances legales en México

Entre las recomendaciones para construir una sociedad más incluyente destacan utilizar el nombre y los pronombres con los que cada persona se identifica, evitar hacer suposiciones sobre su orientación sexual o sus decisiones médicas y mantener una comunicación abierta.

También se exhorta a conocer las leyes que protegen a las personas trans, promover la igualdad de oportunidades y defender su derecho a recibir atención médica y psicológica libre de prejuicios.

Actualmente, 25 estados del país reconocen el derecho de las personas trans a modificar sus documentos de identidad mediante el reconocimiento de su identidad de género. Entre ellos se encuentran Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Ciudad de México, Coahuila, Colima, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

Además, el 3 de marzo del 2022, la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucional exigir tener 18 años cumplidos para solicitar una nueva acta de nacimiento que reconozca la identidad de género autopercibida.

Ese mismo día también reiteró que ser una persona trans no constituye una enfermedad, por lo que no existe nada que curar.

Una realidad marcada por la violencia

Pese a los avances jurídicos, la violencia continúa siendo una de las principales amenazas para esta población.

De acuerdo con el registro elaborado por colectivos y activistas, al menos 11 mujeres trans han sido asesinadas en México durante 2026. La documentación independiente existe debido a que el Estado mexicano aún no cuenta con un registro oficial de transfeminicidios y, con frecuencia, las fiscalías clasifican estos casos únicamente como homicidios.

Entre las víctimas se encuentran Luva Noemí, de 35 años, asesinada el 1 de enero en Jalisco; Aitana, de 22 años, el 4 de enero en Chihuahua; una mujer trans no identificada en el Estado de México el 16 de febrero; Fanny, de 30 años, el 26 de febrero en Morelos; Nayrobi Flores, de 27 años, localizada sin vida el 6 de marzo en la Ciudad de México, y Estrella Vázquez, de 36 años, asesinada el 28 de marzo en Guerrero.

En abril también se documentaron los asesinatos de una mujer trans no identificada en Quintana Roo, Zamantha, de 30 años, en Sinaloa; Sabrina, de 40 años, en Morelos; Ares Navarrete, de 31 años, en Guerrero, y Daniela Martínez, de 24 años, en Michoacán.

Colectivos denuncian que muchos de estos casos únicamente alcanzan visibilidad cuando organizaciones y personas de la comunidad LGBT+ los difunden en redes sociales, situación que contribuye a la invisibilización de esta forma de violencia.

Una tarea pendiente

El reconocimiento legal representa un paso importante, pero especialistas y organizaciones coinciden en que el verdadero cambio requiere educación, respeto y políticas públicas que garanticen igualdad de derechos.

La diversidad de identidades forma parte de la sociedad y reconocerla implica combatir la discriminación, promover la inclusión y asegurar que todas las personas puedan vivir con dignidad, seguridad y pleno respeto a su identidad.

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